11 julio 2008

Blatter contra la "esclavitud"

En la Argentina se quieren comer crudo al titular de la FIFA. Si Cristiano Ronaldo es un "esclavo moderno", imaginen lo que sienten los casi 300 futbolistas que están, de hecho, en condiciones de quedar libres, vía sentencia "Webster". Contradicciones de leyes que benefician a los clubes de Europa en detrimento de Latinoamérica. Preocupante.
Blatter tomó partido desde una lógica estrictamente liberal. Liberal en lo político y liberal en lo económico. Por eso habló de "esclavitud moderna" para referirse a la situación de Cristiano Ronaldo, pretendido por el Real Madrid a cambio de 80 millones de euros.
Es totalmente entendible desde la -llamemos- "mirada europea".
Es para beneficiar al más débil que el Tribunal Arbitral dictó la "Sentencia Webster".
Andy Webster litiga con su club escocés y el TAS de la Unión Europea, creado a partir de la necesidad del Comité Olímpico Internacional para entender en los conflictos y contradicciones que aparecen entre las federaciones y deportistas, falla a su favor.
Le permite romper unilateralmente su contrato, a través de una indemnización.
A partir del "caso Bosman", cada futbolista queda dueño de su propio pase cuando concluye el contrato con el club. Así es desde 1995.
A partir del "caso Webster", cada futbolista (o club) puede romper unilateralmente el vínculo, indemnizando a la otra parte. Andrews Webster le pagó a su club la plata que quedaba pendiente en el contrato (625 mil libras por un año y medio) y quedó libre.
Cuando falló, el TAS, la UE, la FIFA, en definitiva, lo hizo pensando en el futbolista. Porque lo considera un trabajador, común y corriente.
Es lo mismo, para el ejercicio de los derechos individuales Cristiano Ronaldo que un ejecutivo de una compañía (que quiere marcharse de la empresa), que un cadete en otra, que intenta cambiar por aquella.
¿Está claro esto?
Esto es pensamiento liberal europeo en estado puro.
En la Argentina es diferente. Básicamente porque somos un país exportador. De futbolistas y de soja. Exporta la Argentina. Y la "ley europea" deja a los clubes en un estado de indefensión total. ¿Por qué?
Porque los deja sin materia prima para generar recursos.
Si los futbolistas al final del contrato quedan libres (ley Bosman) o pueden marcharse pagando lo que queda de contrato (Palacio y los 2 millones de dólares a Boca, de aquí al 2010, sentencia Webster), ¿por qué el Barcelona habría de pagar 20 millones de euros a Boca por el pase del futbolista?
Para la "ley argentina" (convenio colectivo de trabajo que respetan en general el gremio de futbolistas y la AFA), esto no es así.
Cuando un contrato finaliza aquí, hay una cláusula de "prorroga automática" por los siguientes dos años que se pone en marcha con el simple hecho de aumentar el 20 por ciento del monto del contrato que acaba de concluir.
Eso es lo que ha quedado en flagrante contradicción a partir del "caso Ahumada", el futbolista de River que terminó su vínculo el 30 de junio pasado.
River quiere aumentar el 20 por ciento y que Ahumada continúe.
Ahumada se considera jugador libre.
Por eso Julio Grondona le ha escrito a Joseph Blatter pidiendo que se considere este matiz.
Concretamente el pedido es que los futbolista de este lado del mundo que lleguen a Europa en la condición de Ahumada, no sea habilitado por la FIFA.
Es muy difícil que esto prospere. Muy difícil.
Por eso hay que profundizar en el estudio de las leyes y los reglamentos a los efectos de tener en cuenta las necesidades de este lado del mundo.
Es casi un ruego.
¿Será factible?

No hay comentarios: